Definir el buen hombre que mira

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

2020.05.20 07:33 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

7) El ego humano frente al Dios YO SOY.
El ego humano involucra la personalidad, compuesto por el carácter y el temperamento, influenciados por los hábitos cotidianos, cuyo resultado se refleja en el comportamiento y la conducta. El temperamento es biológico y genético, por consiguiente se nace con el mismo de forma innata, por esta razón su estabilidad la hace prácticamente sin posibilidad de modificación, aunque al parecer tiene cierto grado controlable. La formación del ser humano surge de una memoria energética microscópica, con el contenido del genoma y los genes necesarios para definir los caracteres hereditarios de todo el organismo. El temperamento es la parte biológica y genética determinante para la forma de ser de la persona, pero tiene su particularidad de invariabilidad, ya que presenta la dificultad de variación mediante el aprendizaje y la educación, salvo el poder activo de la fe en Dios, para iluminar el conocimiento de la certeza, confianza y decisión al obedecer a Dios: “Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11.6 – RVR1909).
Este temperamento desde Adán y Eva es el portador del código energético de la duda e indecisión al obedecer a Dios, hasta que brota o emana la chispa de iluminación de fe entre el desconocimiento, la comprensión y el entendimiento. Es como un momento ¡eureka!, en relación con la obediencia a Dios, de manera que su activación es por medio del poder de Dios: “Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios” (1 Corintios 2.5 – RVR1909). Este poder de Dios despierta con claridad un conocimiento evidente y seguro, sin incertidumbre, porque el descubrimiento ¡eureka!, del conocimiento escondido, ignorado u oculto, viene a ser la inspiración de Dios para reconocer a Jesucristo en la obediencia a Dios:
“Felipe halló á Natanael, y dícele: Hemos hallado á aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: á Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Y díjole Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven y ve. Jesús vió venir á sí á Natanael, y dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en el cual no hay engaño. Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús, y díjole: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi. Respondió Natanael, y díjole: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y díjole: ¿Por qué te dije, te vi debajo de la higuera, crees? cosas mayores que éstas verás” (Juan 1.45 al 50 – RVR1909).
El ego es el “yo” de una persona y puede ser afectado por la afectividad o capacidad de vivir las emociones y los sentimientos, además del coraje, o sea, la decisión valiente para enfrentar determinada situación, y de la susceptibilidad, que es la capacidad de recibir impresión o de sentirse ofendido. También el ego depende de la intención y motivación para actuar, según la interioridad de su pensamiento. El ego de cada persona es la autenticidad de su propia realidad, es un proceso de madurez hasta alcanzar buen juicio y sensatez, mientras tanto durante el proceso el ego es un espejismo, viene a ser el “yo soy el espejismo que soy”. El ego de cada persona es un espejismo porque depende del verdadero Oasis establecido por Dios Padre. Este Oasis proveedor del agua de vida es Jesucristo. En cierta ocasión Dios dice: “Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros” (Éxodo 3.14 – RVR1909).
Dios tiene existencia propia y por siempre, o sea, Dios existe por sí mismo, mientras que la existencia del ser humano depende de Dios. El ego humano se conoce a sí mismo en la medida que conoce a Jesucristo, a quién Dios Padre ha establecido para que el ser humano reciba vida eterna. Dios es el Ser Supremo y los seres humanos que logran la madurez del ego semejante al de Jesucristo, llegan a ser los súbditos, sujetos a la autoridad designada por Dios, para estar con la obligación y sometimiento de obedecer, de manera que se subordine el buen juicio y la sensatez de la obstinación del temperamento. Así se cumple la redención de Jesucristo sobre el género humano con su pasión, muerte y resurrección: “Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre” (Juan 8.28 al 29 – RVR1909).
El corazón duro o de piedra del ego humano, es el temperamento, pero se presenta un conflicto en cada persona entre el escepticismo y la empatía para dar forma a un equilibrio en la conciencia racional. Por ejemplo, todas las características mencionadas en lo biológico, bioquímico, fisiológico, genético y demás funciones relacionadas con lo corporal y el espíritu, son parte del ser humano actual, igual como en Adán y Eva hace alrededor de seis mil años. Eva para darse cuenta de su propia realidad, sufre de escepticismo, el conocimiento cierto, completo y verdadero es la obediencia a la voluntad de Dios, sin embargo, Eva se deja llevar por la duda e indecisión al obedecer a Dios. La reacción de Adán, aunque se inclina a la falta de fe, debido a su propio temperamento, actúa con empatía, en el sentido de la identificación con Eva. Hay una realidad imperante que es hacer la voluntad de Dios, pero tanto Adán como Eva siguen su realidad personal con el uso de su propio libre albedrío. El ego nadie se lo quita de encima, ni se puede esquivar o evadir.
La voz de la serpiente fue el cuestionamiento detonante. La curiosidad de Eva era un deseo de averiguar y saber con su facultad de analizar, observar, pensar y reflexionar. El temperamento es una especie de terquedad o testarudez, por este motivo la comparación con la dureza de corazón, donde se requiere el equilibrio de la empatía, para la capacidad de la persona de comprender las emociones y tener identificación con los demás, así como dice Pablo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11.1 – RVR1909). También está escrito: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo” (Filipenses 3.17 – RVR1909).
La fe es certeza, confianza y seguridad, especialmente al obedecer a Dios, contrario a la duda e indecisión. Abel presenta una ofrenda a Dios, nótese como se menciona que Dios se agrada de Abel, a saber, de su actitud y personalidad: “… Y miró Jehová con agrado á Abel y á su ofrenda;” (Génesis 4.4 – RVR1909). La ofrenda de Abel el justo, representa la fe de certeza, confianza y seguridad al obedecer a Dios: “Por la fe Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo,…” (Hebreos 11.4 – RVR1909). ¿Cómo se demuestra la estima y reconocimiento de Dios por la actitud y personalidad? Un pasaje bíblico dice: “Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que holocaustos. Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: allí prevaricaron contra mí” (Oseas 6.6 al 7 – RVR1909). Este conocimiento pertenece a Dios sin límite alguno, por esta razón Dios es el “YO SOY EL QUE SOY”, porque el conocimiento de Dios es completo, perfecto, pleno y total, mientras que el ser humano tiene un conocimiento muy limitado, incompleto e imperfecto, es nada sin el conocimiento, energía, memoria, protección y respaldo de Dios.
Los principios y valores como la fe, justicia y misericordia no tienen cabida en lo que llaman un mal temperamento, porque requiere un corazón contrito y humillado para cambiar ante Dios: “Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51.16 al 17 – RVR1909). Así las actitudes y personalidad en general es indispensable para el agrado de Dios: “… porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16.7 – RVR1909). El ego humano es característico y propio del individuo, en el buen sentido de la palabra, es domable o indomable según cada caso particular. La sociedad moldea el individuo con sus preconceptos y prejuicios en contra de la fidelidad y obediencia a Dios. La tendencia del ser humano es promover una aparente fe, pero ciega, por beneficio y conveniencia personal, por ejemplo, las luchas de poder, ya sea económico, militar, político y territorial.
En el caso de la fe y la abundancia de creencias se incluye el poder religioso, por consiguiente sus luchas y rivalidades por cuestiones de confesiones de fe, sustentadas en sus propias creencias incuestionables: “Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad: Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica. Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3.14 al 16 – RVR1909). Esto significa que aunque el ego humano es individual, se puede dar un ego colectivo de acuerdo con la cultura social. La sabiduría que desciende de lo alto es la sabiduría del Dios YO SOY, sin embargo, el ser humano se fascina por la egolatría del acumulamiento y adquisición de bienes y servicios, derroche, enriquecimiento, entretenimiento, exceso de placer y vicio, fama, lucro, lujo, lujuria, prestigio, reconocimiento, status social y vanidad, convertidos en ídolos culturales y sociales. Su valor práctico no está en Dios, tampoco su tesoro o valor más apreciado es Dios.
Mientras tanto, la sabiduría del Dios YO SOY, de ninguna manera es egoísta, sino es el compartir del amor y servicio demostrado y visible en Jesucristo: “Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz” (Santiago 3.17 al 18 – RVR1909). Esto significa que el enfoque principal, el norte o dirección y guía, el rumbo del camino y conducta propuesta para seguir las acciones, la orientación primordial, es Jesucristo mismo, elegido y designado por Dios Padre. El ego colectivo de la cultura social, tiene su propia personalidad, sumida en las guerras sin sentido y luchas de poder, por cuestión de satisfacer sus deleites:
“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4.1 al 3 – RVR1909).
La paz interior del ser humano depende completamente del ego y la personalidad, el egocentrismo es la disposición anímica o psíquica de priorizar sus propios intereses como centro, donde se direccionan todas las actividades personales. Pero resulta que es Dios Padre el creador de todo lo existente, quien determina en la persona de Jesucristo como el cristocentrismo, o sea, el centro de todas las actividades personales del ser humano. Lo que pasa es que el mundo vive su propia realidad, según su propio pensamiento y acciones, mientras que la realidad divina establecida por Dios Padre es muy diferente a la humana, quienes han establecido su propio camino contrario al de Dios. Es decir, la persona de Jesucristo es el modelo a seguir en su personalidad, por su carácter, temperamento y hábitos practicados en su cotidianidad, ejemplarizados en los evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Ahora bien, la personalidad es el carácter y temperamento, pero todo el conjunto del ego o ser yo, incluye, actitudes, ahínco, anhelos, aptitud adquirida o natural, arrepentimiento, aspiraciones, atributos, comportamientos, comprensión, comunión, conductas, conocimiento, conversión, consagración, creencias, cualidades, culto, deberes, deseos, dignidad, disciplina, emociones, entendimiento, esencia, hábitos, intenciones, madurez, motivaciones, obligaciones, potencialidad, preferencias, principios, propósitos, resarcimiento, responsabilidades, santificación, sentido, sentimientos, valores, vigor, virtud y voluntad. Por esta razón, el ego no está completo a cabalidad ni a plenitud, sino que es un proceso de toda la vida, hasta el último aliento o suspiro, para dar cuentas a Dios de todo este conjunto que nos caracteriza como ser.
El que ignora la integración de todo esto en el ser de Cristo, y vive sin conciencia integral de todo esto en su propia vida, en realidad no sabe para que existe, como dice la Biblia: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1.21 – RVR1909). Ganancia cuando el proceso de Cristo en el ego o ser de cada quien se completa según la referencia en Cristo: “Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:” (Efesios 4.13 – RVR1909). Dios Padre con la creación del ser humano es quien determina su constitución corporal, mental y espiritual, esto de ninguna manera es determinación eclesiástica o religiosa, sino es decisión y potestad de Dios al hacer la composición y forma del ser humano en la creación, así como el alfarero y el barro: “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros lodo, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos, todos nosotros” (Isaías 64.8 – RVR1909).
Por lo tanto, en relación con el ego humano frente al Dios YO SOY, es por medio de Jesucristo que el ego y la personalidad son transformados, inclusive la dureza del temperamento, para traer iluminación a la duda e indecisión al obedecer a Dios. Así como el ser humano en su formación pasa por el proceso de cigoto, embrión y feto, también puede trascender en un proceso de lo natural, espiritual a lo celestial. Dios Padre ha sido, es y será por siempre; su imagen es la eternidad y su semejanza es la santidad, aunque es invisible y nadie ha visto a Dios, su carácter es manifestado en la persona de Jesucristo su Hijo, para ejemplo y modelo de vida cotidiana en la relación de convivencia entre seres humanos. Jesucristo es la santidad de la presencia de Dios Padre, su historia y vida es épica, por lo extraordinario, pero única porque es el mismo Dios Hijo hecho humano y enviado directamente de Dios Padre. Jesucristo es histórico y digno de que todo ser humano, sin excepción, lo analice, estudie e investigue, para educación y aprendizaje de vida en toda civilización, cultura y nación. Los indicios bíblicos e históricos que conducen para averiguar su vida, son indispensables para seguir sus pasos.
Dios Padre no ha establecido la honra para ningún otro que no sea Jesucristo, porque nadie ha dejado huella y rastro como Jesucristo que nunca cometió injusticia ni pecado: “He aquí te he purificado, y no como á plata; hete escogido en horno de aflicción. Por mí, por amor de mí lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré á otro” (Isaías 48.10 al 11 – RVR1909). Jesucristo vino a restaurar al ser humano a la imagen y semejanza de Dios, para que el ser humano sea un ser puro, santo, sin impurezas y sin iniquidad, con una conexión de comunión con la guía directa de Dios, porque es por la decisión, determinación y responsabilidad del Padre:
“Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo; Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida. De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en sí mismo: Y también le dio poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación” (Juan 5.22 al 29 – RVR1909).
Hacer el bien, no es simplemente cuestión de confesiones de fe, listas de creencias o dogmas, sino que hacer el bien implica integralmente todo el ego y personalidad, con el carácter y temperamento, acciones, actitudes, comportamiento, conducta, emociones, hábitos, intenciones, pensamiento, principios, sentimientos, virtudes y valores semejantes a los ejercidos y practicados por Jesucristo con su vida ejemplar.
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2016.09.13 12:00 EDUARDOMOLINA Monereo: “Pablo se va a quedar, no se va a ir, no van a ganar sus enemigos”. “Hay que recordar que los poderes quieren rompernos,dividirnos y situar un liderazgo alternativo a Iglesias.”

https://www.cuartopoder.es/deidayvuelta/2016/09/12/monereo-pablo-se-va-a-quedar-no-se-va-a-ir-no-van-a-ganar-sus-enemigos/10076
"Fue elegido diputado de Unidos Podemos por la provincia de Córdoba en las elecciones del 26J. Ahí llegó a propuesta del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, de quien es amigo personal y en cierta medida “padre político”. Exdirigente de IU y del PCE, además de colaborador de cuartopoder.es, ha sido un firme defensor de la confluencia, mostrando su sintonía en ese sentido con personas como Tania Sánchez. Ahora, tras la situación creada internamente en Podemos Comunidad de Madrid, muestra su desacuerdo con Proceso Adelante, la iniciativa impulsada, entre otras personas, por la propia Sánchez y Rita Maestre. Manolo Monereo (Jaén, 1950), atiende a este medio en una cafetería del sur de Madrid, cerca de su domicilio en la capital, para explicar su posición ante ésta y otras cuestiones de actualidad.
— En uno de sus últimos artículos señalaba que Pedro Sánchez está manteniendo un pulso a varios niveles de cara a la investidura. ¿Cuál cree que es la opción que va ganando en esa lucha? “Para Sánchez la clave es volver a que el PSOE sea la fuerza totalmente hegemónica en la izquierda, no sólo ser mayoría sino reducir a las otras partes”
— Tengo la convicción de que es una batalla muy dura que está manteniendo Pedro Sánchez donde de alguna manera tiene que ver su capacidad de liderazgo en el PSOE. Y su continuidad en el partido. Para eso se ha enrocado en una estrategia de buscar el clásico monopolio del PSOE en la izquierda. Es decir, para él la clave de bóveda del PSOE es volver a ser la fuerza totalmente hegemónica en la izquierda, no sólo ser la mayoría sino reducir a las otras partes de las fuerzas. Lo que Sánchez no soporta es que ese monopolio se rompa y haya una fuerza de la dimensión de Podemos que le dispute eso. Para él, frente a los poderes fácticos y una parte de su partido, la clave es esa. Por eso continuamente tiene una estrategia de disputarle la hegemonía no a la derecha sino a Podemos. Combate a la derecha en la medida que eso le permite polarizar y aparecer como alternativa. Pero su enemigo a batir es Podemos. La prueba está en una trampa discursiva que maneja muy bien, que es que hay unas fuerzas del cambio y él las dirige. La trampa es meter a C’s en las fuerzas del cambio. Los mete porque no se puede permitir el lujo, ni tiene el poder suficiente en el PSOE, para llegar a un acuerdo con Podemos. Un acuerdo con Podemos que fuera una síntesis programática suficiente terminaría siendo anti-neoliberal. Los límites internos de Sánchez son de tal magnitud que no puede aspirar ni a una solución portuguesa, es decir, un Gobierno suyo apoyado desde fuera.
También hay otra cuestión que es la presión de los grandes medios. Aquí aparece una contradicción, que es lo que me lleva a pensar que no va a haber elecciones. El PSOE no puede ganar unas elecciones si no tiene detrás el apoyo de los grandes medios y, específicamente, de PRISA. Ellos le están diciendo que hay que evitar terceras elecciones. Al final, todo dependerá de las elecciones vascas y gallegas.
— ¿En qué sentido?
— Si el PSOE tiene un mal resultado en los dos sitios y de una u otra forma el PP sale bien en Galicia, ellos favorecerán un acuerdo de gobernabilidad con el PP.
— Todo depende del PSOE pero, ¿qué papel debe jugar Unidos Podemos en estas circunstancias? De momento se mantiene a la expectativa pero apelando a los socialistas a formar Gobierno. “Unidos Podemos está esperando a que Sánchez se defina pero no cayendo en la trampa que él y Albert Rivera le están haciendo como una pinza”
— La de Pablo Iglesias es una táctica consciente de repliegue. Creo que es muy acertada. Es bajar la sobreexposición que ha tenido Podemos estos años, dedicarse a tareas más de fundación organizativa, de relación con la gente, de poner paz interna, etc. Y sobre todo de evitar el pressing que le están haciendo a la vez PSOE y C’s. Ciudadanos pretende disputar un cierto voto moderado de Podemos. Y por otro lado el PSOE pretende reducirlos a la mínima expresión. UP, como un buen jugador de cartas, las ve. ¿Queréis llegar realmente a un acuerdo con nosotros? Pues discutamos, poned las cartas encima de la mesa. Eso no lo puede hacer Sánchez. UP está esperando a que Sánchez se defina pero no cayendo en la trampa que él y Albert Rivera están haciendo como una pinza. Mucho más que la derecha política, lo que hay es una estrategia de volver al bipartidismo. Y para esa tarea hay que liquidar a Podemos. Desde ese punto de vista usan, no sólo los medios políticos, sino las cloacas del Estado. Que sepamos que hay una sección específica en la Policía dedicada a Podemos indica que hay una conexión de lo que yo llamo la trama entre determinados medios de comunicación que reciben información privilegiada, elementos del Ministerio del Interior y una parte de la clase política. Podemos es la clave de la gobernabilidad en el sentido de reducirlo, dividirlo y romperlo.
— En otro de sus artículos decía que Podemos debe prepararse para tercera elecciones sabiendo que no las iba a haber, que es lo que acaba de transmitir. ¿Cuáles son los ejes de esa actuación?
— Primero, no tener miedo a que haya otras elecciones. Podemos no puede ir a este debate como las demás fuerzas políticas. No digo que sea fácil. Pero lo importante, si se da el caso, es que la gente sepa que se va a unas terceras elecciones porque Podemos no se vende, no se desnaturaliza y porque está dispuesto a luchar hasta el final. Lo segundo es salir cada vez más de lo que podríamos llamar el postureo político. La gran capacidad de Rajoy es pudrir la política, él pudre la política y nos lleva a enfangarnos en su territorio. Pudrir la política es hacer que la política no valga nada, hacer antipolítica, mirarse al ombligo, etc. La clave es salir de ahí y eso se hace diseñando claramente un nuevo proyecto de país y protagonizando el conflicto social. Este país tiene tantos problemas que estamos en el síndrome de la luna, donde un señor que está con el dedo señalando la luna, sólo mira a ella y no ve a su alrededor. Hay que poner el foco en la gente normal y sencilla que está hasta los cojones de la política y los políticos. Lo ha estado desde siempre. La tercera cuestión es que UP y Podemos sean capaces de tener una actitud inteligente para salir al paso de las maniobras pero, por otro lado, seguir representando a la gente. Esta línea de fondo la marcó muy bien Pablo en el debate de investidura. Marcó un discurso que seguramente no es pacífico dentro de las organizaciones. Esto es, que ahora más que nunca, cuando toda la clase política está sometida al pudrimiento, tenemos que salir representando lo que no es la política normalizada. Eso es conflicto social y un programa alternativo.
— Es de sobra conocida su buena relación con Tania Sánchez y personas cercanas a ella. Y también la cercanía que tiene con Iglesias. El segundo se ha mostrado crítico con la presentación del proyecto para renovar Podemos en la Comunidad de Madrid. ¿Qué opina de él? “El meollo de la propuesta de Tania Sánchez y Rita Maestre es pacificar Madrid. La pregunta es, ¿el medio empleado contribuye a ese fin? Ya sabemos que no, por las demás sensibilidades de Podemos se ha visto como una agresión”
— Yo no estoy de acuerdo. Soy amigo personal de varias de las personas que están ahí, no de todas. Y le tengo un gran respeto personal a Íñigo Errejón. Hay dos cosas para analizar. Para mí, en Podemos lo que falta es debate político y sobra demasiado debate personalizado. La carencia más grande que tiene Podemos es la falta de marcos e instrumentos para organizar un debate político de carácter estratégico. Es verdad que es difícil hacer cuando estás de elecciones cada seis meses. Pero es un punto importante. Lo normal para mí es que haya corrientes en las organizaciones políticas y en Podemos mucho más, porque no es un partido. Como gen mutante que es, no me preocupa que haya corrientes o estrategias. Es más, lo considero positivo e inevitable. Lo que hay que hacer es convivir con ellas. Me parece fundamental reconocer lo que existe y gobernar democráticamente sobre ello. Desde ese punto de vista no estoy de acuerdo con las fracciones, que es otra cosa. Porque son partidos dentro de partidos. Una segunda cuestión para explicar mi desacuerdo es que ni Podemos es un partido normal ni España vive una situación normal. No se puede actuar desde lo que yo llamo la ingenuidad o política naif. Esto es, decir que aquí somos todos iguales, aquí no pasan grandes cosas y por tanto podemos hacer lo que hacen los demás partidos. No, aquí no hay libertad de chance porque no somos iguales, ya que hay una política del poder que quiere liquidar a Podemos. Por eso no somos un partido normal ni la situación es normal. Me parece extraordinario que se juegue a la democracia, pero hay que recordar que los poderes quieren rompernos, dividirnos y situar un liderazgo alternativo a Pablo Iglesias. Hace falta ser un ingenuo para pensar que lo que hagamos no va a ser utilizado por el enemigo. Manolo Monereo, diputado de Unidos Podemos por Córdoba, delante del Congreso. / Carlos González
Monereo, en otra imagen junto al edificio del Congreso. / Carlos González
Con Rita Maestre no tengo ninguna relación personal, pero soy muy amigo de Tania Sánchez. El meollo de su propuesta es pacificar Madrid. La pregunta es: ¿el medio empleado contribuye a este fin? Ya sabemos que no. Por las demás sensibilidades de Madrid se ha visto como una agresión. Y así lo han destacado los medios de comunicación, sobre todo los que son más enemigos. ¿Por qué no estoy de acuerdo? Hace meses hubo una crisis terrible en Madrid. Se dijeron muchas cosas contra Luis Alegre y Miguel Vila. Y luego contra Pablo. Atacaban a unos y otros por ser amigos de Pablo. Lo que se dijo fue enorme contra ellos. Ahora, cuando los ves a todos juntos en una foto que es paradójica, me recuerda a algunas pinturas de Goya, puedes pensar que se han reconciliado. Vale, positivo. Pero, se han reconciliado, ¿en torno a qué? ¿A la política? No lo veo. Es decir, si hay que reconciliarse, hay una mayoría en la dirección de Madrid porque la corriente de Rita se fue. Pues yo creo que la primera cosa para reconciliarse era hacerlo en el órgano. Habría que haber hecho un mecanismo de reconciliación en el propio órgano de la Comunidad de Madrid. Eso sería para mi lo primero. Y lo segundo, ¿las diferencias políticas enormes que dijeron los que dimitieron, insultando a Luis Alegre, ya están resueltas? ¿Ya tenemos una política común? ¿Los sectores que representan Maestre y Sánchez han alcanzado un acuerdo común? Que pongan primero la voluntad de conseguirlo está bien, pero eso no se resuelve con una candidatura sino con mesas de debate político o con un órgano de dirección que funcione. Por ejemplo hace tres días había un conflicto en el grupo parlamentario. ¿Ya está resuelto? “Poner las listas antes del programa lo que demuestra es que la crisis de Madrid va a continuar y que obviamente los otros actores han tomado nota de que vamos a una campaña interna”
Para mí, entre los medios que se proponen y los fines, hay una contradicción enorme. Que termina siendo lo que aparece con mucha fuerza en los medios y que una parte de la militancia ve, que es que ha habido dos sectores que se han unido en torno a un proyecto muy genérico, sin suficientes lazos y dejando enfrente a una parte muy considerable de la organización que tendría que haber tenido la oportunidad de ir en una lista conjunta, que es lo que hacen los dirigentes políticos. Se debería haber llegado a un mecanismo para llegar a acuerdos políticos internos, para discutir de política y sólo en último lugar hablar de listas. Poner las listas antes del programa lo que demuestra es que la crisis de Madrid va a continuar y que obviamente los otros actores han tomado nota de que vamos a una campaña interna. Ahora bien, una campaña de estas dimensiones en el contexto que tenemos, ¿a quién beneficia? Se divide Madrid en tres o cuatro zonas, en un momento con posibilidad de elecciones generales y donde hay un ataque gigantesco contra Podemos e Iglesias. Hace falta ser muy ingenuo para no pensar en las consecuencias. Esto se ha hecho sin pensar en las consecuencias. Hay algunos que piensan que se ha hecho pensando en ellas. Yo no lo creo, sobre todo de mis amigos que están ahí.
— Gente cercana a Iglesias ha entendido este movimiento como un desafío o una traición. ¿En qué posición queda el secretario general?
— Dar señales de división, de ruptura, nada más y nada menos que en Madrid en un momento clave para Podemos, perjudica al partido y UP. La paz se consigue en las instituciones, generando en la dirección de Madrid una metodología para debatir, romper los viejos alineamientos y definir las nuevas cuestiones. Eso se podía haber hecho y debería haberse intentado para llegar a una candidatura que representara al 60 o 70% de la organización. Conscientemente no se ha querido eso y se ha ido a una operación muy de esta época, con candidatas perfectas, pero creo que no contribuye a un debate democrático en la organización y a que sepamos por qué se presenta esa lista y se van a presentar otras. ¿Cuál es la línea política? Eso no se discute y es lo que hay que discutir. Primero hablar de política, luego de estrategia y al final de personas.
— Hay quien interpreta este asunto como un anticipo del debate que se dará a nivel estatal. ¿Habrá una disputa por el poder interno entre Iglesias y Errejón? “No veo dos proyectos antagónicos entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Estos proyectos reflejan sensibilidades o culturas políticas más que programas diferenciados”
— En esto, como todo en la vida, hay percepciones y realidades. No siempre coinciden. En los tres mundos que más o menos existen en Podemos aparecen dos donde parece que hay un proyecto antagónico o muy diferenciado de Íñigo con respecto a Pablo. Yo, lo digo con toda sinceridad, no veo dos proyectos antagónicos. Pero puedo estar equivocado. Por lo que conozco, esos proyectos más bien reflejan sensibilidades o culturas políticas más que programas o proyectos diferenciados. Una está más atada a un populismo genérico y otra más atada a las tradiciones de la izquierda y a lo que podemos llamar cultura nacional-popular. Ésta que hace que Pablo sea a la vez el hombre que representa la plurinacionalidad del Estado pero que también defiende la propia unidad estatal. Para mí esto no da para que haya dos proyectos antagónicos. Yo lo que espero es que haya una clarificación política. Voy a contribuir a ello. Para que en un debate participado por los círculos se pueda discutir de política a lo grande. Y que cuando alguien diga que es errejonista sea por algo más que por estar en un círculo de poder en torno a él. Si no somos capaces de situar la política en el centro seremos una fuerza tradicional y lo que es peor, iremos a la autodestrucción.
Los conflictos existen y hay que hacer un esfuerzo para que sean positivos. Hace falta naturalizar los conflictos. Esto significa hacerlos productivos para la gente, es decir, que sepan que si existe algo que se pueda llamar errejonismo tenga una política. Que no sea soy anti-Pablo y viceversa. Por ejemplo, si hay debates reales sobre el PSOE, se debe decir la verdad, no ocultarlos y buscar un marco para debatir. Lo que no es productivo y mata democráticamente a Podemos son debates que se hacen en círculos cerrados y de los que te enteras de vez en cuando porque alguien escribe un artículo o porque hay redes propias que te van diciendo barbaridades del contrario. Esto se resuelve con política, democracia y transparencia. Si hacemos esto se demostrará que las diferencias son menos de las que se creen y que hay un marco de acuerdo entre el mundo que puedan representar Miguel Urbán, Pablo o Íñigo. Y si hay diferencias, pues luz y taquígrafos. Esto ayuda a los partidos, lo que los mata es el entrecruce entre debates de poder y políticos, la oscuridad y sobre todo la falta de transparencia, que la gente no sepa a qué juegan sus dirigentes porque la gente tiene el derecho de saberlo.
— Da la sensación de que Iglesias se ha quedado más sólo ahora. Si finalmente el proyecto de Maestre y Sánchez sigue adelante, ¿ve posible una alianza entre los afines a Iglesias, como Ramón Espinar, al que él mismo mencionó, y la corriente cercana a Anticapitalistas?
— Yo no estoy de acuerdo en excluir a familias políticas. Considero grave que se excluyera a Anticapitalistas de los órganos de dirección estatales. Yo trabajo en Andalucía y mi referente político es Teresa Rodríguez. Trabajo con ella en perfecta sintonía y alianza por lo que no me cuesta trabajo pensar que si se puede hacer allí se puede hacer en el resto del Estado. Se debe terminar la época de las exclusiones o mayorías uniformes. Hay que ir a un funcionamiento de síntesis programática y si no es posible, que la gente defina las proporciones que tienen que estar en la dirección. La clave de esta etapa es democracia, participación de los círculos y claridad política. Por otro lado, si es real lo de que Iglesias se ha quedado sólo, los enemigos habrán ganado. Si fuese así se puede decir que los poderes del régimen y el grupo PRISA lo han liquidado. Pero no lo creo, mi convicción más profunda es que Pablo se va a quedar, no se va a ir. Y es mayoritario tanto en la organización como en el electorado. No van a ganar sus enemigos.
No debemos de olvidar que lo que hagamos debe dar la imagen y la teoría de que lo hacemos por la organización y no siguiendo directrices de los poderes. Mi conclusión sobre esto es que la amistad y la política no siempre parecen factibles. Estoy convencido de que muchos de mis amigos que están en ese lado, en esa lista que yo no voy a apoyar, son compañeros que han hecho una opción legítima que respeto. Mantendré con ellos una relación exquisita. Se darán cuenta de que lo único que nos une es la política y que las maniobras que se quieran hacer no valen nada si no hay política detrás. Y sobre todo, que duran poco. Hay que fijarse lo que pasó en marzo, luego en lo que pasó en el grupo. Ahora todos se amalgaman en una lista común.
— Lleva pocos meses en el Congreso. El día que tomó posesión tuvo bronca con un diputado del PSOE. De su experiencia, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención de la actividad parlamentaria?
— Aunque pueda parecer ingenuo, lo que más me impresiona del Parlamento desde el primer día que llegué es el odio y desprecio que tienen a Podemos. Ahí lo ves físicamente. Cuando ven aparecer a Pablo y su equipo se nota la rabia, incomodidad y desprecio, sobre todo en las grandes fuerzas políticas. Muchas veces más en el PSOE que en el PP. Siento con el PSOE la piel contra la piel. Cuando estábamos prometiendo se oían muchos insultos. Al final acabé yo como el insultador. A uno de los que me insultó le dije el otro día que yo no hablé de su madre. En segundo lugar me he dado cuenta de la importancia del trabajo parlamentario si sale de la dinámica del Parlamento. Es una escuela para aprender política de verdad si la cultura de la moqueta no te gana. Cuando voy al Congreso, que voy todos los días, aprendo. Ahora me han hecho de la Comisión Constitucional y de la de Defensa. Lo he aceptado tranquilamente e intentaré aprender e intervenir lo máximo. Por otro lado, algo fundamental, es que estoy empadronado en Córdoba y tengo casa allí. Haya o no elecciones voy a dedicarme a mi circunscripción con pasión. Y también a luchar para que Teresa Rodríguez sea la próxima candidata y alternativa en la Junta de Andalucía. Mi tarea es contribuir con mi granito de arena a combatir el régimen político andaluz instaurado por el PSOE."
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2016.06.18 11:20 EDUARDOMOLINA José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/campa%C3%B1a-electoral-pactos.htm
"Las paradojas tienen su encanto. Tensionando el lenguaje, son retos para nuestro intelecto. Por eso mismo hay que manejarlas con cuidado. Quien formula una propuesta sirviéndose de una paradoja puede que no salga airoso del reto que él mismo se haya planteado. En tal caso, por el contrario, puede ocurrir que el atrevimiento retórico provoque un mayor hundimiento en las contradicciones de las que se quería salir con una propuesta paradójica que pretendía ser como una cuña de la misma madera. Me temo que una situación así es la que puede tener que afrontar la dirección del PSOE y, concretamente, su portavoz a estos efectos, el reputado economista Jordi Sevilla, cuando lanza el mensaje de que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Salta a la vista que está planteando de manera explícita la hipótesis consistente en que, de hecho, se reconozca políticamente, con la correspondiente traducción en comportamiento parlamentario, una mayoría que no se tiene. ¿Qué decir, pues, ante esta aparente solución para salir de todo posible bloqueo en un nuevo proceso de investidura de un candidato para la presidencia del Gobierno de España?
Hay que conceder, por una parte, que una fórmula como la propuesta se hace valer recordando al Partido Popular la obviedad, respecto a la cual son tan interesadamente olvidadizos, de que en España tenemos un sistema parlamentario. Por ello, la ciudadanía elige a sus representantes en las cámaras legislativas, siendo éstos los que después, en el Congreso de los Diputados, han de conformar la mayoría necesaria para investir a un candidato como presidente del Ejecutivo. No hay, por tanto, elección directa de un presidente que de suyo es un primer ministro. De nada sirve invocar sin más el hecho de la lista más votada para reivindicar que automáticamente sea presidente quien la haya encabezado, tratando así de legitimar apelando al voto de los electores algo que tales votantes de suyo no han elegido. Los electores sólo dan su voto para quienes han de representarlos en la sede del poder legislativo, entrando en sus funciones el apoyo a una candidatura presidencial en base a una mayoría parlamentaria que, si de entrada ningún partido cuenta con ella en términos de mayoría absoluta, ha de conformarse mediante pactos hasta lograr la mayoría suficiente legalmente exigida. No obstante, a pesar de ser así las cosas en la democracia que en nuestro Estado tenemos, la derecha, esa que tanto invoca la Constitución cuando le interesa, seguirá dando la lata con el tan recurrente mensaje engañoso de que se traiciona la voluntad de la ciudadanía si no se inviste presidente al candidato del partido con más votos. Es una intencionada falsedad a la que podemos atribuir voluntad de engaño.
Dicho lo anterior, es obligado señalar, por otra parte, los problemas que encierra la propuesta de desbloqueo parlamentario comunicada por Jordi Sevilla, la cual recoge formulaciones de Pedro Sánchez en otros momentos, así como se hace eco de la reiterada indicación hecha desde mucho tiempo atrás por Felipe González acerca de que se deje gobernar, mediante abstención por parte de PP o PSOE, a quien tenga cierta mayoría, sea PSOE o PP, aunque no llegue a la mayoría que debiera haber de no contar con abstenciones. Hay que señalar primeramente que una fórmula así de ninguna manera puede sostenerse en el vacío, sino que implica algún tipo de acuerdo, presentado incluso como de cortesía parlamentaria, para que los implicados en una situación como la que se quiere abordar acepten la solución. Es decir, es insoslayable reconocer que para que esa vía de desbloqueo funcione tiene que haber alguna suerte de acuerdo entre PP y PSOE. ¿Supondría tal acuerdo una forma “elegante” de dejar paso al PP hacia el gobierno, en el caso de que fuera el partido que aglutinara más apoyos seguros? Y, de otro lado, ¿entrañaría tal acuerdo una confirmada anuencia del PP en el caso de que fuera el PSOE el que pudiera ostentar más apoyos confirmados? Una respuesta positiva a ambos interrogantes conlleva alguna forma de acuerdo del PSOE con el PP, y tal cosa no debe eludirse ante la opinión pública.
Una segunda cuestión ineludible es la relativa a la mayoría que pueda o quiera conseguirse, lo cual para el PSOE es cuestión crucial. Desde el campo socialista, el asunto no puede limitarse a pedir a la derecha, e indirectamente también a la izquierda o a nacionalistas que no entren en la mayoría que se conforme, que den vía libre a una supuesta mayoría de diputados, confiando en la abstención de quienes no la integren para cumplir los exigentes requisitos para mayoría suficiente. El quid de la cuestión radica en dónde se pone el límite de la mayoría que se quiere hacer valer y, por supuesto, con quién se suma para lograrla. En otros términos, ¿vale recabar apoyo para una mayoría no mayoritaria cuando se ha desechado intentar un pacto más amplio o de otra índole que permitiera una mayoría suficiente, es decir -–con perdón por la redundancia--, una “mayoría (en verdad) mayoritaria”?
Pienso, como muchos ciudadanos y ciudadanas, que el PSOE debe aclarar al máximo la índole y el alcance de su propuesta, no sea que bajo una alambicada fórmula de sabor parlamentario se suministre el amargo trago de un pacto por la derecha, con Ciudadanos, por ejemplo, en vez de un pacto por la izquierda, quizá desechado ya cuando la misma fórmula se hace pública cual bálsamo de Fierabrás para evitar las tremendas calenturas que puede originar un nuevo retraso en formar gobierno o la hipótesis que nadie quiere contemplar de una tercera convocatoria electoral. Hace falta una fórmula magistral, ciertamente, pero somos muchos los que esgrimimos razones para que en su composición no se excluya un pacto por la izquierda que, aun con sus paradojas, puede ser la vía para no quedar hundidos en contradicciones insalvables.
  1. Desde los “cristianos viejos” a los españoles buenos
Ya lo dejó escrito Cervantes en las primeras líneas de su magna obra, El Quijote: “duelos y quebrantos los sábados”. Es decir, indicación de menú bajo la cual se recoge la autoritaria orden de que “den morcilla” o plato de huevos con tocino o chorizo, en sábado –¡repárese bien!--, para que ningún cristiano nuevo, siempre bajo sospecha de seguir siendo judaizante, escapara a la prueba que ha de pasar si quiere ver expedita la puerta para la integración social entre los cristianos viejos. Y en ésas seguimos, cuatro siglos después. Para algunos, no todos somos iguales. Piensan ellos que a los suyos, esto es, a ellos mismos les corresponde, por la naturaleza de las cosas, el poder, porque han de mandar los que tienen la pureza de sangre necesaria para ordenar los asuntos de la patria –identificados con los de su clase-- y velar por lo que ha de ser su incorruptible esencia –como incorruptible era el brazo de Santa Teresa que esgrimía el dictador de cuyo nombre no quiero acordarme, para legitimar con los restos de tan egregia doctora de la Iglesia, aunque fuera de ascendencia judía, el nacionalcatolicismo con el que legitimaba su criminal régimen--. Tal es el fondo telúrico de la derecha española, conservadora hasta las cachas, hoy entregada al neoliberalismo rampante que ha dominado la escena mundial y, por supuesto, el patio nacional, en los últimos tiempos.
¿Y a qué viene esto? Es interrogante al que cualquiera puede responder acogiéndose, según preferencias, o a la poesía de Bécquer o a la antipoesía del chileno Nicanor Parra: “¿Y tú me lo preguntas, amor mío?”. La respuesta está clara: la derecha española se mantiene en su imaginario carpetovetónico a piñón fijo. Y para prueba, un botón electoral, el que arrebatamos a Rajoy, desprendiéndolo de su chaqueta, la que lucía en el mirador de san Nicolás, en el Albayzín granadino, cuando, haciendo alarde de derroche de desparpajo antiplasma, se soltó su repeinada cabellera para decir: "Los mejores somos los españoles. Bueno, hay algunos un poco malos, pero son los menos, y los vamos a derrotar el 26 de junio, a todos". Claro, ¿verdad? Y dicho sin mayores problemas en un mitin del PP, después de la victoria de la selección española de fútbol, ganadora gracias a un gol de Piqué, independentista catalán fuera del estadio, pero cuyo gol, sirviendo lo mismo para un roto que para un descosido, es lo que más se parece al brazo incorrupto de la Santa de Ávila en manos de una derecha españolista posmoderna, a pesar de no haber sido moderna en ningún momento de su historia.
Si alguien piensa que esto es sacar demasiada punta a lo que no da para ello, que haga su inmersión en el psicoanálisis freudiano para adentrarse por los vericuetos donde circula lo reprimido en chistes, lapsus y actos fallidos. Tras la apariencia de ingeniosa broma electoralista, el candidato del Partido Popular juega con la vetusta diferenciación entre españoles de bien –“los mejores”-- y “los malos”, ésos de las izquierdas que, para el caso, tanto son los de un PSOE al borde de un ataque de nervios, como los de Podemos en la fantasiosa aventura de asaltar los cielos. El esquema de fondo no ha variado un ápice: los españoles de orden –del orden dominante-- y esos otros, los “jaraneros y alborotadores”, como dejó escrito Roberto Mesa en texto que no debiera ser olvidado. Apelación, pues, al imaginario colectivo, en este caso de la derecha más rancia, la cual es la que se permite dividir a los partidos políticos del momento presente en “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”, habida cuenta de que es esa misma derecha con sus intereses sistémicos la que da o quita credenciales de lealtad a la Constitución, según la medida de dichos intereses. Está clara, pues, la jugada de un Rajoy que, con su currículum político, no debía de llegar de nuevo jamás a ser presidente del gobierno. El PSOE, por cierto, debería no dejarse enredar en ese perverso juego de clasificaciones discriminatorias entre constitucionalistas y no constitucionalistas. Sabe demasiado a etiquetas excluyentes como “españoles de bien”, “gente de orden” y “cristianos viejos”.
  1. Sobredosis de 'marketing' electoral. Miércoles 15 de junio.
    ¿Qué candidato presenta mejor imagen? ¿Qué partido vende mejor su programa? ¿Cuáles son los mejores mensajes en una campaña para captar votantes en el mercado del conjunto de los electores? ¿Cómo vencer a la competencia electoral de otros partidos en la disputa por el voto? ¿Cómo hacer que para ello funcionen bien los agentes electorales? ¿Cómo lograr una propaganda eficaz en los medios de comunicación?...
Cuestiones como las señaladas permiten constatar cómo a la terminología procedente del campo militar con la que los partidos políticos se entienden a sí mismos se sobrepone, especialmente en tiempos de campaña electoral, la terminología proveniente del campo económico, concretamente de las técnicas de venta que suelen reunirse bajo el rótulo de marketing, eludiendo, por lo demás, palabras de la órbita del castellano, como “mercadotecnia”. Lo de marketing parece que queda mejor y, además de permitir un rápido trasplante del campo económico al ámbito político, no deja de recoger ese neocolonialismo cultural del mundo anglo al que estamos sometidos, siendo, sin duda, uno de los actuales “signos de los tiempos”, como diría alguno.
Nada hay que objetar, sino todo lo contrario, a que en el campo económico y, más concretamente, en el mundo empresarial, se preste mucha atención a lo que señalan las teorías de marketing –seguiremos adelante con el término en cuestión, ya consolidado entre nosotros--, con el objetivo de explicar y, mediando explicaciones contrastadas con la realidad, potenciar las ventas de los muy diferentes productos con los que las empresas concurren al mercado pretendiendo ganar clientes, vender y obtener el máximo de beneficio. Sabemos además que tales teorías no cuentan solamente con ingredientes puramente económicos, sino que tienen en cuenta factores psicológicos decisivos respecto al comportamiento de los consumidores, así como otras muchas informaciones relevantes, desde las relativas a pautas culturalmente asentadas hasta las atinentes a datos demográficos relevantes sobre la población a la que se dirigen las campañas de venta. Un buen diseño de éstas es crucial para la competitividad, sin la cual se acaba sucumbiendo en esa guerra económica despiadada que supone la competencia en medio de todos los rigores del mercado.
Los diferentes ámbitos de nuestra realidad sociocultural no se hallan, por fortuna, separados por fronteras impermeables que hagan de ellos compartimentos absolutamente estancos. Mas siendo así, también es cierto que en nuestras sociedades, herederas de la modernidad, se han ido constituyendo distintas esferas, cada una con valores determinantes de sus propias dinámicas y con una lógica de funcionamiento en cada caso propia. Maquiavelo, por ejemplo, tuvo el indiscutible mérito de poner de relieve las peculiaridades de la esfera política, con la autonomía que le es propia –incluso estando económicamente condicionada, como señaló Marx--. Resulta ser, por tanto, un elemento distorsionante de la realidad el trasplantar sin más criterios y pautas propios de un ámbito a otro distinto. Si tal operación se consuma se confirma cómo desde un ámbito queda colonizado otro en el marco del mundo que comparten. Es decir, si la política se rige por pautas y criterios extraídos del campo de la economía, es que ésta domina a la política. Si ello se produce en tiempos de hegemonía del neoliberalismo, los hechos refuerzan el mismo sometimiento del Estado al mercado que desde dicha ideología se propugna.
Así, llega la hora de un debate electoral y los candidatos convocados al mismo están más preocupados por colocar mensajes prefabricados que por presentar el propio programa, están más atentos a cuidar la imagen con la que “venderse” que a comprometerse con sus propias propuestas, o se hallan más pendientes de los ecos mediáticos que de la palabra propiamente política. Lo volvimos a ver el otro día en el último, por único, debate electoral de los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno presentados por los partidos de ámbito estatal: PP, PSOE, Ciudadanos y la coalición Unidos Podemos. Visto todo, bien viene que todos recuerden que los ciudadanos no somos meros consumidores, que un votante no es un cliente, que el propio partido de cada cual no es una mera empresa, que un programa de gobierno no es un catálogo de ofertas y que el preciado bien del voto no es una mercancía. Está bien aprender de la economía, pero teniendo muy presente que la dignidad de la ciudadanía exige que la política no se vea sometida a ningún reduccionismo economicista. La política nunca puede ser –no debe ser-- mero mercadeo, en ninguna de sus variantes.
  1. No fue un duelo de titanes. Martes 14 de junio.
Terminó el tan anunciado debate a cuatro, publicitado como acto estelar en esta campaña para las elecciones del 26 de junio, y cada uno de los candidatos se retiró con los suyos para comprobar en cada caso que habían recitado bien las lecciones aprendidas. No hubo momento alguno que fuera especialmente vibrante. No se alcanzó ese clímax de intercambio de argumentos sólidos que cabe esperar de un debate de verdad, incluso electoral. El guión, por tanto, es decir, los guiones que traían los respectivos líderes, elaborados por sus correspondientes equipos, se siguieron conforme a lo previsto. Sin apenas intercambio de razones, cada cual se dirigía a los suyos, de camino tratando de sacar ventaja a su competidor inmediato –Rajoy pugnando con Rivera y Sánchez con Iglesias-- para lograr arrancar algún voto de la gran bolsa de los indecisos o de los electores situados en riesgo de abstención. Hay que temer que poco se habrá alterado por ahí el panorama que los sondeos demoscópicos nos han dado a conocer.
Ante los temas delicados, todo fue pasar de puntillas. El candidato del PP eludió pronunciarse claramente sobre la negociación con Bruselas para ganar mayor plazo de cara a reducción del déficit. El candidato socialista no quiso insistir en un problema grave: la sostenibilidad del sistema de pensiones, para asegurar la cual propone un impuesto a grandes fortunas, pero sin que eso llegara a ser cuestión en la que abundara. El líder de Ciudadanos se lanzó inicialmente defendiendo la idea del contrato único, mas sin detallar más armas en la lucha contra el paro. No tuvo fuertes críticas a tal propuesta, enmarcada como viene en contexto neoliberal. Desde Podemos, su cabeza de lista no bajó a detalles respecto a cómo concretar eso del cambio de modelo productivo.
Salieron de refilón otras cuestiones, pero de nuevo las prisas, las pinceladas gruesas. Sánchez mencionó la reducción del IVA cultural, cuestión que retomó Iglesias para decir otro tanto en cuanto a productos de primera necesidad. Rajoy mostró el lado débil de su no credibilidad cuando hace esa propuesta tan demagógicamente populista de bajar los impuestos. No están las arcas públicas para ello –ni los bruselenses hombres de negro dispuestos a consentirlo--. Una brevísima alusión mereció el tema de la educación, respecto al cual Sánchez mencionó una vez más la bienintencionada pretensión de pacto educativo. Iglesias perdió una oportunidad de abordar a fondo la difícil situación en que se halla la universidad española.
Pero, aun con todo, fueron desgranándose propuestas, puntos programáticos de unos y otros, haciendo cada cual lo que podía para mostrarse fuerte. Rajoy alardeó de capacidad de gestión, faltándole decir que la veteranía es un grado. Cierto es que su etapa de gobierno está manchada con la corrupción hasta límites desconocidos hoy por hoy, cuestión que llevó a Pedro Sánchez a decirle con razón que debía haber dimitido por ello en su mandato. Pero no se incidió mucho más por ahí. Fue Rajoy el que se enzarzó de manera ridícula con Rivera acerca de si había cobrado o no en negro alguna vez. Impresentable el Rajoy que animaba a Bárcenas, tratando ahora de escabullirse por vía tan fullera.
Salió, claro está, el tema de Cataluña: el referéndum. Rajoy se situó de inmediato en su encastillada defensa de la unidad de España, tan encastillada que es posición inoperante por inmovilista. Se le sumó Rivera, lo que era de esperar. Y Sánchez se fue directo contra Iglesias para reprochar que Podemos apoyara un referéndum en Cataluña situándose así contra la unidad de España. No tenía receptividad alguna, como viene ocurriendo, para siquiera reconocer que Podemos no alienta secesión alguna de Cataluña respecto de España. Todo queda del lado socialista en invocar la reforma constitucional con vagas referencias al federalismo y rehuyendo hablar de plurinacionalidad del Estado.
Con breves comentarios se despacharon cuestiones tan graves como la crisis de los refugiados en Europa y nada serio sobre política de seguridad y defensa. Todo se redujo a sacar a relucir el pacto antiyihadista para acusar a Podemos de no haberlo firmado. Por cierto, fue repetitivo Pedro Sánchez hasta la saciedad con el mensaje –había que colocarlo como fuera-- de que Podemos impidió que él fuera investido presidente del gobierno del cambio al votar “no” a ello junto al PP. Inútil es pretender ganar votos con eso a estas alturas. Más provechoso hubiera sido clarificar la política de pactos, al menos las preferencias, pues a la disyuntiva planteada por Iglesias de que o habría gobierno del PP o gobierno de Podemos con PSOE, o del PSOE con Podemos, según quién ganara más que el otro, Sánchez se limitó a una carcajada que no supo nada bien. Toda su declaración quedaba reducida a afirmar que con el PSOE está garantizado gobierno de cambio, mas sin explicitar nada más sobre pactos. Es la indefinición en que el PSOE se queda encerrado.
La noche siguió avanzando, pero este alicorto debate que no consiguió más mérito que reunir a los respectivos candidatos del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni por asomo tuvo nada de duelo de titanes. Eso sí, acabado el debate…, cada tribu tocó el tam-tam para danzar alrededor de su jefe porque es "el mejor”. ¡Y usted que lo vote!
  1. Lógica ciudadana frente a lógica partidista. Lunes 13 de junio.
Cualquier campaña electoral galvaniza la vida de toda sociedad democrática. El tiempo político adquiere una especial densidad en tanto los partidos, con sus candidaturas, se sitúan en ese campo de batalla que es el de la lucha por el voto de ciudadanos y ciudadanas. Así es, como ahora mismo en España, incluso cuando se viene de un largo recorrido de elecciones anteriores que hay que repetir, de precampañas convertidas en campañas permanentes y de sobredosis de electoralismo que con su exceso contamina toda la dinámica política. Las distintas fuerzas, metidas en faena, se aprestan a intensificar la lógica partidista con la que buscan reforzar sus baluartes en todos los frentes para la dura competencia electoral. Ésta, poco menos que como aquella “guerra de posiciones” con la que Gramsci teorizaba la acción política que había que llevar a cabo para consolidar logros en las instituciones, reclama una actividad tan coordinada como disciplinada por parte de los partidos políticos. Pero la cuestión es espinosa, pues esa misma necesidad se puede convertir, no en virtud, sino en vicio.
¿Dónde está el quid de la cuestión para que la necesidad de coordinación y disciplina se convierta en vicio, en vez de ser virtud? Consideremos cómo funcionan los partidos. Sus respectivos equipos de campaña se afanan por seguir la estrategia diseñada, atentos a los cambios tácticos que haya que hacer. Hay que seguir puntualmente todas las actuaciones de los adversarios para neutralizarlas, hasta el día de las elecciones, cuando, al abrir las urnas, cada cual recogerá su merecido botín en términos de votos. Para todo ello, los candidatos necesitan un buen aparato que se haga cargo de las previsiones de la campaña, desde los mítines, la presencia en la calle, los debates con los rivales y la siempre delicada relación con los medios. Y ahora, el continuo trabajo de las redes sociales, esa nueva ágora social convertida en concurrido espacio político. La logística para tareas tan diversificadas y complejas requiere no sólo inteligencia dedicada a planificar, sino militancia dispuesta al quehacer de apoyo a candidatos y candidatas, teniendo todos al frente a quien en cada caso sea cabeza de lista y, en los grandes partidos, al candidato a la presidencia del gobierno. La militancia, cual ejército de afiliados convertido en tropa de infantería, asume las consignas de los estrategas y hace suyo el argumentario en que el programa se resume. Indispensable. La batalla electoral no permite descuidos; cualquier retroceso puede acarrear una derrota fatal. Todos a una, por tanto, como si cada partido fuera poco menos que una gran partida de partisanos –esos que acapararon la atención de Carl Schmitt a la vez que sentaba cátedra al definir la esencia de la política según la lógica amigo/enemigo--. Es así como la lógica partidista se impone con férrea determinación, mas con pie tan forzado que la hace muy vulnerable en medio de la sociedad actual, con la cultura política que se va abriendo camino.
El talón de Aquiles de la lógica partidista, impregnada de una concepción cuasi-militar de las organizaciones políticas –en el mismo lenguaje se refleja--, es que queda muy lejos de la lógica ciudadana con la que funciona una sociedad adulta, bien informada e institucionalmente organizada. Así, la lógica ciudadana es sensible a la pluralidad, cosa que a la lógica partidista se le suele atragantar; o la lógica ciudadana está abierta al debate y a la crítica, actividades que a la partidista, que tanto gusta cerrar filas, le resultan peligrosas para su pretendida cohesión, por lo que acaba primando actitudes dogmáticas. “Con razón o sin ella, yo con los míos”, suele decir quien está empapado de lógica partidista. “Yo, buscando la verdad con razones que podamos suscribir más allá de fronteras partidarias”, piensa quien ha asumido la lógica ciudadana. Mientras esas dos lógicas vayan por vías divergentes, la ciudadanía se verá distante de los partidos políticos. Y éstos, con sus consignas y argumentarios a cuenta de un interés de parte muy lejano de criterios universalistas, quedan atrapados en una lógica, con frecuencia ilógica, que los ciudadanos no comparten y que muchas veces queda tan lejos de la verdad de los hechos que hasta alimenta el ridículo. Téngase esto presente a la hora de participar en debates electorales, especialmente ante ese público de millones de ciudadanos que concita un debate televisivo.
  1. La derecha sabe, pero no contesta. Domingo 12 de junio.
Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.03.30 10:19 EDUARDOMOLINA PABLO IGLESIAS.- Mi cabeza política se hizo en Italia.- ctxt

http://ctxt.es/es/20160323/Politica/5015/Entrevista-Pablo-Iglesias-gobierno-España-Entrevistas-Elecciones-20D-¿Gatopardo-o-cambio-real.htm
Como Podemos, Pablo Iglesias tiene al menos dos almas. En la distancia corta es un tipo tímido, pausado, bien articulado, culto sin llegar a la pedantería --aunque a ratos se pone un poco cursi, no llega a caer en la novela rosa. Se diría que este Iglesias profesoral es una persona distinta a la fiera corrupia que se zampaba a los más agresivos contertulios televisivos de Intereconomía o La Sexta, muy diferente del tribuno que un día lanza cal viva contra las bancadas socialistas para luego susurrarle a Pedro Sánchez “solo faltamos tú y yo”.
Esta multiplicidad de personalidades resume también la montaña rusa existencial en la que vive Podemos, un partido-niño formado por mil mareas, orígenes, corrientes: comunistas gramscianos de la vieja IU, activistas de la PAH, populistas criados en Laclau y curtidos en asesorías peronistas y bolivarianas, humildes indignados del 15M, cristianos de base de las periferias urbanas, profesores, doctores y analistas del CEPS, En Comú, Andalucía, Guanyem…
Viviendo y muriendo de éxito a la vez, víctima y beneficiario de sus contradicciones y su indefinición asamblearia, Podemos se ha convertido en solo dos años en la gran esperanza de la izquierda europea, una vez certificada la claudicación de Syriza ante la Troika. Tras revolucionar el mapa municipal y tomar el poder en las grandes ciudades, y después de sacar cinco millones de votos el 20D, Podemos y sus confluencias viven un periodo convulso: enfrentamientos, filtraciones, dimisiones, ceses... Nadie sabe cómo acabará este enorme lío. Pero la impresión es que Iglesias ha tomado las riendas en Madrid y ha dejado desarmado a su amigo y número dos, Íñigo Errejón, al que conoció en la Facultad de Políticas de Somosaguas (Madrid) cuando él tenía 23 años y Errejón 18, y al que durante la entrevista se referirá, entre bromas y veras, con estas palabras: “Nunca ha dejado de ser el benjamín”.
Iglesias parece transformado, más conservador, mucho más cauto y conciliador. Cuando se le pregunta por el pacto con el PSOE, no pone reparos, líneas rojas, ni exigencias. Oyéndole, se diría que su estrategia pasa hoy por dos opciones que en realidad son solo una: o gobernar con el PSOE casi sin condiciones, o repetición de elecciones sin dejarse culpar del adelanto.
El líder de Podemos (Madrid, 1978) llega puntual a la sede de CTXT para una conversación de una hora con miembros del consejo editorial y la redacción --Miguel Mora, Soledad Gallego-Díaz, Ignacio Sánchez-Cuenca, Mónica Andrade y Willy Veleta-. Va acompañado por un séquito de cuatro jóvenes asistentes que no se despegan del móvil. Tiene ojeras y mala cara: un reciente cólico nefrítico, provocado, explica, por una pequeña piedra en el riñón que todavía no ha expulsado.
Es martes 22 de marzo, y hace solo un rato que se han producido los atentados de Bruselas. A mitad de la hora pactada, Iglesias y los suyos tienen que salir corriendo para acudir al homenaje a las víctimas organizado por el ayuntamiento madrileño. Poco después, completamos la entrevista por el móvil: más de 100 minutos, que publicamos de forma íntegra, dividida en cuatro bloques: Pablo, según Iglesias; La crisis de Podemos; España, pacto o elecciones, y ¿Otra Europa es posible?
BLOQUE 1. PABLO, SEGÚN IGLESIAS.
"Políticamente soy un italiano. Mi cabeza política se hizo en Italia"
¿Querría explicar en cinco o seis frases quién es Pablo Iglesias?
Soy tímido, aunque no lo parezca. Amante de una cierta soledad para leer, para ver películas, para ver series. Al mismo tiempo con una enorme pasión para las cosas. Necesito la pasión para hacer cualquier cosa. Con mucha pasión por aprender, y con mucho que mejorar. Fundamentalmente, un tipo sencillo. Una de las cosas que más me gustan es cuando la gente que acaba de conocerme me dice: ‘Hostia, eres un tipo bastante normal’.
Más normal de lo que parecía en la tele…
Claro, ese contraste sorprende a mucha gente. Una cosa que me han dicho y que me encanta es: ‘Ganas mucho en la distancia corta’.
¿Qué recuerdos tiene de la infancia? ¿Se siente soriano?
Sí, sí. Decía Rilke que la patria de uno es su infancia, y mi patria tiene una localización geográfica muy clara, que es Soria. Yo pasé en Soria desde los 2 años hasta los 13.
¿Eso curte, no?
Sí, claro, se pasa frío. Pero para ser niño Soria es una ciudad maravillosa. Yo iba por ahí con mi bicicleta tranquilamente. Toda la memoria sentimental de mi infancia está asociada a lugares de Soria. Si la patria de uno es la infancia, Soria es mi patria.
Después de Soria vino a Madrid, y estudió de todo… ¿Le enseñaron todo lo fundamental para ser político en la universidad y los másteres, o es un trabajo más duro de lo que pensaba?
Yo creo que es un trabajo como otro cualquiera, que no debería ser una profesión, sino una actividad a la que uno dedica un cierto tiempo. Es una actividad además que tiene que practicar gente con perfiles muy distintos. A mí me encanta estudiar. Las dos cosas que más me han gustado en la vida es recibir clase y dar clase. Supongo que eso me ha hecho aprender cosas que luego me han sido útiles en la política, pero la experiencia práctica no la sustituye nada. En estos dos años he aprendido una barbaridad y sigo aprendiendo mucho.
¿Más que leyendo?
Hace poco volví a releer El Príncipe, que lo había leído antes dos veces por lo menos. Es curiosísimo que al leerlo al mismo tiempo que estás practicando la política, cambia completamente… Recuerdo que tenía los subrayados originales míos, y en los nuevos prestaba atención a otros elementos. Supongo que eso tiene que ver con practicar la política de manera tan intensa y directa...
¿Maquiavelo tenía más razón de la que pensaba?
No es tanto más razón, sino que en realidad lo que está escribiendo Don Nicolás es un manual con un enorme sentido práctico. Maquiavelo no es un erudito metódico. Como diría Gramsci, es un hombre de acción. Está siempre pensando en la acción, y logra aislar la política como disciplina de otro tipo de consideraciones. Es impresionante el enorme sentido común de las reflexiones del libro, incluso cuando es un tipo del siglo XVI que está pensando en las repúblicas y en los Estados italianos, que es lo que tiene a mano, tomando las experiencias de la Roma y la Grecia clásicas... Han pasado muchas cosas en estos 500 años, y aun así tiene reflexiones magníficas.
¿Le da tiempo a leer la prensa cada día? ¿Lee papel o solo Internet?
Leo los dosieres que me prepara el equipo.
¿Los clippings, en papel grapado?
Depende, si lo puedo imprimir lo imprimo y lo grapo. Si no, lo leo en el ordenador, o los días que tengo que salir muy temprano lo leo en el teléfono. En esos dosieres viene un resumen con una sección de artículos de opinión que me prepara el equipo. La verdad es que leo más prensa que nunca, esa selección me hace leer artículos muy valiosos.
¿Le ponen artículos de CTXT?
Sí, de vez en cuando. Algún editorial malvado vuestro he leído, en el que nos dabais caña. Luego están algunos imprescindibles. Uno de los articulistas que nunca falla, lo digo siempre, es Enric Juliana. Para mí, el análisis diario de Juliana es como ir a misa para la gente de comunión diaria.
Albert Camus decía que un país vale lo que vale su prensa. ¿Cómo ve la situación de los medios en España?
Era bastante cruel Albert Camus al decir eso con muchos países. Un político profesional solo puede hablar bien de la prensa. Punto y final.
Pregunta un lector: ¿Cree que su política, de tan buen e infinito trato con los medios, está siendo efectiva?
Es inevitable. Yo creo que la política, entre otras cosas, es una definición de la realidad. Nunca ha estado la política tan mediatizada por los medios como ahora, y mira que llevan décadas con eso. Seguramente los medios son el terreno fundamental de la política, y eso tiene que implicar mucho tiempo y muchas técnicas para que la comunicación funcione. Eso es así desde hace mucho tiempo, pero yo diría que cada vez más.
Y hace falta tragar mucha quina, imagino.
Eso es inevitable. Recuerdo un político conservador, con el que hablaba en el Parlamento Europeo, que me decía: “Mira, esto que hacemos nosotros consiste en levantarse por la mañanas y que te sirvan un plato con un sapito, y a ese sapito le tienes que echar sal, le tienes que echar pimienta… lo que quieras, pero te lo tienes que comer todas las mañanas…”. Y eso es así.
Manolo Monereo ha escrito en Cuarto Poder que hay una cacería organizada por PRISA y los poderes financieros para acabar con Podemos. ¿Cree que es cierto? ¿Se siente acosado?
Monereo es un sabio, es uno de los intelectuales de la izquierda más lúcidos, y con muchísima experiencia. Creo que en los últimos artículos y también en este señala algunas de las claves de lo que está ocurriendo.
Hay un personaje en The Wire que dice “This is the Game!”, y efectivamente este es el juego en el que estamos; y es lógico que a nosotros nos den caña, es parte de las reglas del juego.
Por cierto, usted y Juan Carlos Monedero llevan años ejerciendo de periodistas / analistas y presentadores. ¿Aprendieron de Beppe Grillo? ¿No le parece una forma de intrusismo que un líder político haga periodismo?
En realidad a mí, desde que empezamos a hacer La Tuerka, me entusiasmaba dirigir y presentar una tertulia que siempre ha querido tener un estilo diferente al de las tertulias convencionales o al de otras tertulias, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Creo que tanto La Tuerka como Fort Apache se han ganado un enorme prestigio por eso, hasta el punto de que nos han dado premios en facultades de Periodismo... Eso es un honor y al mismo tiempo un placer; si alguien se ha sentido ofendido por el intrusismo, nosotros lo hacemos desde mucho antes de que existiese Podemos, nos entusiasmaba hacerlo, y nos sigue entusiasmando...
En el artículo que publicó en New Left Review en julio del año pasado hablaba de “el pueblo de la televisión”. ¿Cómo puede un tipo que ha estudiado en Cambridge y Suiza ser tertuliano en Intereconomía?¿Es su personaje político un producto de la TDT y las tertulias?
En realidad en Intereconomía había días en los que no se discutía mal, más o menos te dejaban expresarte. Pero para nosotros era una cuestión fundamental: habíamos llegado a la conclusión de que los medios de comunicación, y en particular los formatos de las tertulias políticas, eran el instrumento fundamental para generar imaginario. Nos habíamos dado cuenta de que el estilo que nosotros manejábamos en la universidad, cuando dábamos charlas o hacíamos seminarios, se alejaba mucho de las técnicas a través de las cuales se informaba o formaba la opinión. Intentamos ser rigurosos y amenos, sabiendo que las técnicas de la comunicación se basan en el mundo audiovisual y que teníamos que intentar manejar esas técnicas, siendo al mismo tiempo rigurosos. Intereconomía, La Sexta Noche y Las Mañanas de Cuatro fueron como un entrenamiento. Recuerdo muchos de esos debates con muchísimo cariño. Y debatiendo en Intereconomía conocí a gente muy valiosa. A Javier Nart, que ahora es eurodiputado de Ciudadanos y es un hombre maravilloso, al que quiero mucho, lo conocí en El Gato al agua; al señor Alejo Vidal-Quadras, con el que me separan muchísimas cosas a nivel ideológico pero que me parece un hombre inteligente, también. Y también allí fue la primera vez que escuché debatir a Francesc Homs, de Democràcia i Llibertat. Allí aprendí muchas cosas...
En aquel artículo, analizaba “la incipiente crisis del régimen postfranquista, enfangado en la corrupción y la recesión económica, y las oportunidades que ello ofrece a una formación política popular que movilice el descontento social de los indignados…”. ¿Cree que han aprovechado esa situación y están haciendo todo lo posible para mitigar ese descontento? ¿No cree que el “régimen” está todavía muy vivo?
Efectivamente, nos enfrentamos a adversarios poderosísimos que están acostumbrados a ganar siempre, incluso cuando parece que no han ganado a veces ganan también, pero el juego es así. De momento, lo que hemos conseguido creo que nadie se lo podía imaginar, creo que las élites nunca vieron un actor con las capacidades que ha demostrado Podemos. Eso no quiere decir que a partir de ahora no vaya a ser difícil, es más, va a ser mucho más difícil, cada vez va a ser más difícil y yo creo que eso se nota. Nosotros fuimos capaces de patear el tablero, de reponernos y salir muy reforzados de ataques muy agresivos. Me acuerdo perfectamente de lo que me preguntaban en las entrevistas en octubre o noviembre, y creo que tuvimos un resultado electoral espectacular. Pero eso no cambia que la situación económica del país es difícil, que el poder de las élites es enorme, que nosotros podemos sufrir el desgaste de nuestras contradicciones y que la política no termina de... Es extremadamente complicado. Bueno, pues tendremos que adaptarnos y seguir combatiendo, haciendo eso que pedía Gramsci: “Necesitamos toda la fuerza, toda la inteligencia y toda la ilusión en un combate que es difícil y donde el adversario siempre es muchísimo más poderoso”.
Eso recuerda un poco al Atleti del Cholo Simeone, una especie de tercera vía insumisa y solidaria contra la bipolaridad... deportiva y política.
Siempre me ha entusiasmado el Cholo Simeone y su Atlético de Madrid por eso. Es un equipo con menos recursos deportivos que los grandes y sin embargo con una enorme pasión y un estilo muy descarado y muy disciplinado al mismo tiempo. Y probablemente por eso el Cholo ha conseguido colocar a su equipo al nivel del Real Madrid o del Barça, y eso a mí me gusta. Me gusta su carácter.
Uno de sus lemas es "No consuman". Hay un video de 2013 en el que usted dice que le indigna que IU aceptara una consejería de Turismo en Andalucía y no exigiera un telediario. Eso son las cuotas de la RAI... Y añadía que en Turismo solo se podía crear empleo…
En aquella época podía decir lo que me diera la gana, no había consecuencias en lo que decía. Ahora tendría que ser mucho más prudente. Pero básicamente la idea que pretendía transmitir es que si haces política y vas a gobernar, quizá tenga sentido, sobre todo si lo vas a hacer desde una posición de debilidad, intentar intervenir en aquellas áreas que son más importantes y donde realmente se pueden lograr cambios en la vida de la gente o en la construcción del relato, que es una cosa fundamental en política. Y eso lo sigo pensando.
¿En un hipotético acuerdo de gobierno con el PSOE, incluirían una reivindicación de ese tipo? ¿Controlar los informativos?
Pero no necesariamente para que estuviéramos nosotros. Nosotros tuvimos un debate sobre si gobernar o no con el Partido Socialista y al final todos tuvimos claro que si gobernamos, gobernamos. Si vamos en serio, vamos en serio. Y eso quiere decir que asumimos todas las contradicciones, todos los problemas, que podremos hacer cosas mal, que nos van a dar duro… Pero que no vamos a hacer esto a medias. Gobernar implica asumir responsabilidades de gobierno y asumirlas en muchos ámbitos, las que puedan ser aparentemente más sencillas y más inocuas pero las más importantes también. Yo creo que eso forma parte del estilo de Podemos desde el principio. No nacimos para ser una fuerza política testimonial o subalterna, sino para intentar ganar. A veces lo conseguiremos, a veces no, haremos cosas bien y cosas mal, pero desde el principio nuestra mentalidad ha sido ganadora. Creo que esa es una de las cosas que explica también la caña que nos dan. Hemos sido y somos muy osados y muy descarados, y es lógico que quien lleva muchos años en esto diga: pero bueno, ¿qué os habéis creído? Seguramente, si no hubiésemos sido así, no estaríamos donde estamos.
Hablemos de Italia, ¿qué aprendió allí?
Estuve primero de Erasmus cuando estudiaba cuarto de Derecho. Ese viaje me cambió la vida, también políticamente. Podría decir que políticamente soy un italiano, en Italia hice mi cabeza para pensar la política. Después he estado muchas más veces para viajes más cortos, y en 2007 estuve seis meses redactando mi tesis doctoral en Florencia… El Erasmus lo hice en Bolonia. Era muy importante políticamente, con una histórica alcaldía del Partido Comunista prácticamente desde después de la Segunda Guerra Mundial… Bologna La Rossa, la capital de la Emilia Romagna… Esos lugares tan importantes para el desarrollo italiano. Allí aprendí muchísimo.
¿Conoció los centros sociales? ¿Leyó a Gramsci y a Agamben, a los que tanto cita?
Cuando llegué era militante de las Juventudes Comunistas, con todas sus cosas bonitas y sus encantos. Era una organización muy clásica, muy dogmática, y además no era muy habitual entre los cuadros de las juventudes tener una formación cultural amplia. Había excepciones, en aquella época conocí a Manolo Monereo, y desde entonces le empecé a admirar muchísimo. Italia era otro planeta. Cuando vi los centros sociales, cuando vi las librerías, cuando me empecé a adentrar en las historias de los movimientos sociales de los años 70… Se abrió otro mundo. Allí conocí a amigos con los que después he coincidido en Podemos: a Gemma Ubasart, que también estaba de Erasmus. Allí empezaron una serie de lecturas, aprendí un idioma que no tiene la misma utilidad que el inglés... Pero para la política saber italiano marca la diferencia. Poder leer Il Manifesto, La Repubblica, tener acceso a unos textos que solo están en italiano… Italia tuvo mucha influencia sobre algunas generaciones de activistas madrileños y de otros lugares, y seguramente tiene mucho que ver con la forma en la que se hizo Podemos.
¿Estaba en Génova cuando sucedió la masacre de la Escuela Díaz?
Estaba en el autobús volviendo a España, era uno de los portavoces del Movimiento de Resistencia Global de Madrid, y como hablaba italiano estuve en la avanzadilla. Fue un movimiento que analicé con muchísimo detalle en mi tesis doctoral. Hice una versión de la tesis, que es ‘Desobedientes’, que cuenta aquello con mucho detalle...
Un inciso. Willy Veleta quiere saber con quién va a ver el nuevo episodio de Juego de Tronos
Es un secreto que me voy a llevar a la tumba.
¿Con el Rey? ¿Con el Rey emérito?
No lo puedo decir. ¿Te imaginas? Los dos en un sofá tapados con una manta...
¿Usted cree que Jon Snow… sí o no? Sin hacer spoiler...
A mí me encantaría que sí. Leí en la prensa que tenía contrato, así que eso me hace soñar con que se salva, pero no tengo ni idea de lo que pasará.
Bloque 2. ¿CRISIS, QUÉ CRISIS?
"Nadie es imprescindible en Podemos, tampoco sobra nadie"
¿Hace cuánto tiempo que conoce a Íñigo Errejón?
Nos conocimos cuando yo empecé a estudiar la segunda carrera, en Políticas. Nos llevamos cinco años. Yo tendría 23 y él 18.
Él era un benjamín entonces.
En realidad nunca ha dejado de serlo...
Un lector pregunta si son conscientes del tirón social que tiene la dupla Pablo Iglesias-Errejón. Y añade: ¿Qué aporta cada uno a Podemos?
En Podemos todos aportamos y Podemos no se explica por una, dos o cuatro personalidades. Eso es importante. Incluso en una fuerza política como la nuestra en la que el liderazgo fue desde el principio un instrumento político imprescindible. Ahora hay una coralidad y una necesidad de recuperar el protagonismo de la gente que yo creo que nos debería hacer pensar que Podemos no es el resultado de una, de dos, de cuatro personalidades y de cómo se relacionan. En este caso Íñigo y yo hemos trabajado juntos muchísimos años y ha habido una compenetración intelectual enorme. Hemos hecho muchas cosas juntos, probablemente no haya nadie con quien yo haya firmado tantos artículos académicos como con Errejón. Aun así Podemos está por encima de mí, por encima de Íñigo y por encima de cualquier otro compañero.
¿Cómo definiría sus visiones políticas respectivas? Se dice que Errejón es más peronista, amante del populismo latinoamericano, y que usted sería más un comunista. ¿Responde a la realidad o es esquemático?
Son etiquetas que facilitan la literatura, la manera en que se puede construir un relato, las explicaciones de las cosas. En realidad la formación intelectual del primer grupo de personas de Podemos tiene que ver con una práctica colectiva en la que nos pudimos especializar en diferentes cosas y en la que hay una serie de elementos comunes que nos definen como grupo. Por una parte, el interés que todos teníamos en los fenómenos latinoamericanos, por otra parte nuestras experiencias militantes en movimientos sociales, colectivos de la izquierda radical, y a partir del 15M, a través de la discusión que introdujimos en La Tuerka, una reflexión muy coral en la que participamos muchos sobre las posibilidades de intervención política en España. Todo eso, marcado por nuestro trabajo. Asesoramos a IU, yo estuve después en Galicia con Alternativa Galega de Esquerda. Todas esas experiencias, unidas al hecho de que yo había conseguido abrirme un hueco en los medios de comunicación, nos permitieron lanzar una apuesta política, que fue Podemos. Las etiquetas que tratan de identificar ideológicamente a todos y situarnos para ver quién está más a la izquierda, quién es más moderado… Se producen porque facilita la lectura, el relato. Pero son demasiado esquemáticas para entender cómo pensamos. Lo mejor para entendernos es leer lo que producimos y lo que escribimos, los diálogos entre nosotros...
¿Cuántas almas hay en Podemos, cuáles son las corrientes? Comunistas, anticapitalistas, populistas, indignados del 15M, asociados a CEPS, cristianos de base…
Hay una multiplicidad de posiciones y de historias personales y de biografías, pero en Podemos, por suerte, de momento, no diría que hay diferentes corrientes o almas sino diferentes maneras de ver las cosas, en las que basculamos muchas veces nosotros mismos. Cualquiera que viera un debate en el Consejo Ciudadano o en la Ejecutiva vería cómo cualquiera de nosotros basculamos, en función de los temas y de la discusión concreta. Aunque es muy atractivo calificar con etiquetas y las categorías permiten hacer mapas que nos dan la impresión de entender mejor las cosas, sería muy difícil definir Podemos como una suma de familias políticas que se identifiquen con esas etiquetas. Creo que los elementos fundamentales de Podemos los compartimos todos y que luego en las cosas que podemos discrepar, no discrepamos como grupos organizados, sino como individuos; y eso es positivo.
¿Qué ha pasado en estas últimas semanas, qué balance hace de lo que ha ocurrido en el partido?
En política a veces hay que hacer cambios, mejoras. Esos cambios a veces son difíciles y tienen consecuencias difíciles o incluso desagradables. Pero son imprescindibles. A mí como secretario general me corresponde tomar una serie de decisiones. A veces son muy agradables, divertidas de tomar, y otras son difíciles y desagradables pero no menos necesarias para que vayamos haciendo las cosas mejor. En el caso de una política tan nueva, en una fuerza política en la que el cariño y el amor entre nosotros ha sido tan determinante, seguramente cualquier cambio, cualquier decisión difícil se acusa más. Pero eso forma parte de lo que somos y a mí me gusta que seamos así. Que a nosotros se nos note la tristeza cuando tomamos una decisión difícil en lugar de una sonrisa mal dada creo que habla bien de nosotros.
¿Diría que ha sido una crisis, una fractura, una implosión, una pre-refundación? ¿O un golpe de mano de la Secretaría General?
Diría que es un cambio que recoge una tendencia que es necesaria. Se lo decía a los secretarios de organización cuando hablaba con ellos, les decía que el modelo organizativo surgido de Vistalegre fue seguramente imprescindible para esa etapa pero que ahora toca abrir una etapa nueva, una etapa en la que necesitamos más protagonismo de los territorios, de los círculos, una etapa distinta a aquella en la que teníamos que construir un partido a toda velocidad y afrontar una serie interminable de procesos electorales que eran difíciles. Ahora ya somos otra cosa, estamos mucho más consolidados y creo que toca recuperar un tono organizativo distinto que apueste de manera inequívoca por el protagonismo de la gente y de los círculos. Por eso creo que si el Consejo Ciudadano tiene a bien respaldar la candidatura de Pablo Echenique para ser secretario de Organización, creo que él va a encarnar de manera perfecta ese cambio de tono.
Empleó un tono muy duro en el comunicado de la destitución de Sergio Pascual, en el que algunos han visto un tufo al viejo PCE. Quizá sus votantes echan de menos un poco de autocrítica. ¿Qué errores cree haber cometido desde el 20D? ¿Es consciente de haber cometido errores?
Seguramente sí. Cualquier error político que cometa la organización yo lo tengo que asumir como propio. La crítica y la autocrítica son fundamentales. Muchas veces nosotros, y yo en particular, no somos capaces de comunicar con eficacia. Eso implica un manejo de los tonos y de los registros con los que, a veces, acertamos, y con los que, otras, no acertamos. Eso está muy bien verlo, y cuando te das cuenta de que lo podíamos haber hecho mejor, pues tratar de mejorarlo.
Para ser concretos ¿está hablando de la cal viva y del beso a Pedro? Me refiero al tono...
No necesariamente... En los debates parlamentarios los tonos son duros. Hay que recordar las cosas que se nos dijeron a nosotros. Pero es verdad que muchas veces los tonos pausados y calmados son más eficaces que los tonos más duros. Eso es una cosa que también se va aprendiendo con el tiempo. No es menos cierto también que nosotros estamos donde estamos precisamente porque a veces supimos mantener un tono duro. Mientras el cinismo campaba a sus anchas en los discursos políticos, nosotros fuimos capaces de hablar políticamente del dolor. De decir que mientras estamos hablando aquí, hay gente que está sufriendo mucho, gente a la que están echando de sus casas y gente que lo está pasando muy mal. Pero la política también es el arte de la modulación, y la clave es saber encontrar en cada momento el tono que funciona mejor.
Ha dicho antes que tenía mucha complicidad con Errejón. En pasado. ¿Teme que acabe yéndose del partido?
No lo creo. Del mismo modo que nadie es imprescindible en Podemos, tampoco sobra nadie en Podemos. Estoy convencido de que todos, en este proceso y en este camino, seguiremos aportando lo mejor de nosotros mismos.
¿Qué errores ha cometido Errejón?
Yo creo que Íñigo lo ha hecho bastante bien. Es una magnífica cabeza, es un magnífico intelectual que además practica la política, es un intelectual útil, con el que ha habido una gran complicidad. Y estoy convencido de que la colaboración intelectual y política con Íñigo y con todos los demás compañeros, con Carolina Bescansa, Rafa Mayoral, Pablo Bustinduy… con todos los compañeros con los que trabajo va a continuar, porque además es un elemento imprescindible dentro de Podemos. La política también tiene fases, tiene épocas, y todos estamos madurando mucho: estas semanas en las que han ocurrido décadas, estos meses en los que ha pasado tanto tiempo en España, nos han hecho madurar. Lo que estamos viviendo son momentos de maduración que pueden tener sus puntos dolorosos pero creo que nos van a sacar mucho más fuertes y mucho más eficaces. Nosotros, al fin y al cabo, hemos tenido que hacer en dos años lo que otros han podido hacer en diez o en quince. Es lógico que eso implique ciertos momentos traumáticos, es normal.
Emmanuel Rodríguez ha escrito en Diagonal que los dimitidos del Consejo Ciudadano y otros errejonistas llevaban meses negociando con el PSOE y C’s una moción de censura contra el PP en la Comunidad de Madrid. ¿Usted lo supo?
Yo hablé con José Manuel López (líder de Podemos en la Asamblea de Madrid), que me transmitió esa posibilidad, y le dije que era, evidentemente, una posibilidad interesante, que era una cuestión enormemente importante que teníamos que debatir con calma, que de alguna manera revelaba una contradicción de Ciudadanos, que ante la posibilidad de un gobierno distinto en la Comunidad de Madrid daba la impresión de que prefiere al Partido Popular. Es una opción que hay que pensar y efectivamente sí me han transmitido que es algo a lo que estaban dando vueltas...
¿Y eso lo hizo un grupo afín a Errejón sin su conocimiento?
En ningún caso. De hecho, en el Parlamento no se funciona por grupos ni por corrientes. En todos los parlamentos se funciona orgánicamente como grupo parlamentario y evidentemente tienes que informar, y las decisiones las toma el Consejo Ciudadano, como no podría ser de otra manera.
Hablemos de las confluencias. Las relaciones con Galicia, Valencia y Catalunya no parecen demasiado fluidas...
Yo creo que en esos tres lugares el resultado electoral de los encuentros, que en cada sitio han tenido matices diferentes, han sido buenos. La unión de Podemos con otros actores políticos, tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana como en Galicia ha producido resultados electorales espectaculares. En Cataluña, al igual que en Euskadi, donde íbamos solos, hemos sido la primera fuerza política, y en la Comunidad Valenciana y en Galicia, igual que en Madrid, en Canarias, en Navarra y en Baleares, donde íbamos solos, hemos sido segunda fuerza. Creo que las cosas van bastante bien y hay bastante satisfacción por parte de todos los actores respecto a cómo han funcionado esas confluencias, y estoy convencido de que se repetirán. Hay una relación en algunos casos de verdadera amistad, por ejemplo, con Yolanda Díez en Galicia, es amiga mía desde hace muchos años, políticamente nos entendemos muy bien, con Xosé Manuel Beiras me entiendo muy bien, con Mónica Oltra me entiendo de maravilla, así como con los compañeros catalanes... Creo que las cosas han funcionado muy bien.
Gerardo Tecé, desde Sevilla, le pregunta: Cataluña y Andalucía han sido tradicionalmente las grandes bolsas de votos que han llevado al PSOE al Gobierno estatal. Parece claro que son las mismas bolsas de votos que Podemos necesitaría para no ser acompañante, sino cabeza de cartel. En Cataluña las cosas les van bien, pero en Andalucía, que es el lugar donde el paro y la desigualdad pegan más fuerte, un lugar que teóricamente debiera ser terreno sembrado para Podemos, están muy, muy lejos del PSOE. Les doblaron en voto en las generales. ¿A qué se debe?
A la estructura social de España. Aun así, lo que nosotros hicimos en Andalucía es increíble, en las elecciones de marzo tuvimos más del 14% y en las elecciones generales, en torno al 17%, ¡en Andalucía! Es verdad que nuestro voto se ha concentrado, como históricamente el voto del cambio en España, en las grandes ciudades y las periferias, en zonas más industrializadas. Aun así, el resultado en Andalucía, para lo que es la estructura social de este país y de Andalucía, es impresionante. Es un desafío mejorarlos. Teresa Rodríguez tiene muy claros los pasos que tenemos que dar para seguir avanzando en Andalucía y ganar. El análisis de Gerardo es correcto: para el Partido Socialista fueron fundamentales esos dos bastiones simultáneamente, Zapatero no hubiera ganado sin contar los resultados en Cataluña y en Andalucía. En Cataluña parece que ahora la fuerza hegemónica somos nosotros y en Andalucía va a costar un poco más pero creo que estamos trabajando en la buena dirección.
Está usted entrando en la segunda parte de la entrevista a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos.
En estos dos últimos bloques, Iglesias analiza de forma exhaustiva la situación política española y, más brevemente, la europea.
Durante la conversación, Iglesias muestra su cara más profesional, suave y constructiva. Vestido con piel de cordero, usa a menudo el latiguillo “yo creo que” para dar una imagen más dialogante y escapar de las reiteradas acusaciones --incluso internas-- de arrogancia. Afirma que la gran coalición sería un suicidio para el PSOE, y anima a los socialistas a volver a su programa electoral y a abandonar el "pacto de derechas" con Ciudadanos para formar un gobierno con Podemos, IU, Compromís y los votos favorables del PNV, incidiendo en que la abstención de los grupos catalanes, que el PSOE se niega en redondo a negociar, no supondría ningún deshonor o trauma.
Iglesias argumenta que, si el PSOE rectifica tres puntos clave de su acuerdo con C’s (reforma laboral, reforma fiscal, salario mínimo), Podemos no pondrá ningún obstáculo a que Pedro Sánchez sea presidente, y devolviéndole la anáfora de la investidura, añade que, si este quiere, puede haber un Gobierno progresista "la semana que viene”.
Al mismo tiempo, el líder del partido morado subraya que la presión que ha sufrido Sánchez por parte de su partido y de los poderes financieros es "asfixiante", y reitera la idea de que esos poderes no dejarán que el PSOE pacte con Podemos. Pero descarta que su partido se plantee abstenerse in extremis para dejar gobernar en minoría al PSOE con C's: "Cuando una fuerza política con 5,3 millones de votos le dice a otra con 5 millones, en una situación en la que podrían gobernar juntos perfectamente, 'no, usted pase a la oposición, que va a influir mucho…'. Pues lo mismo podríamos decir nosotros: pasen ustedes a la oposición e influyan".
Sobre Europa, cuenta que mantienen contactos con diversas fuerzas de izquierda (Bloco de Esquerda, PS belga, disidentes del PS francés, Mélenchon...) para forjar alianzas capaces de modular la política económica de la UE. Su idea es que "hay que construir un nuevo espacio con los sectores de la socialdemocracia que quieren recuperar los estados del bienestar en Europa".
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